INSULA/INSULAE (2020)    Audio Obra electrónica para 8 altavoces y 16 transductores de superficie colocados en las ventanas y la escalera de la fábrica Artiatx en la isla de Zorrotzaurre (Bilbao). La obra implica dos escuchas diferenciadas: desde la planta baja de la fábrica y desde la planta superior. TEXTO (Abel Paúl 2020) Lo visible y lo invisible, el reflejo, la identidad de un lugar, la exploración en un espacio vertical a través del sonido, la insularidad, la transparencia del cristal que deja atravesar tanto la luz como el sonido, la voz humana… algunos temas recurrentes en mi música que encuentran un sentido específico en esta obra. Las siguientes reflexiones y citas han sido recopilados sin un orden particular, fragmentos de un cuaderno de trabajo que funcionan como notas al margen de la partitura. Estas citas se adentran ocasionalmente en el entramado sonoro de la pieza en forma de textos recitados y retornan, tras un breve periodo, al mundo de las ideas, al territorio privado del cuaderno de bocetos LOS DOS NIVELES “Todo el mundo está dividido en dos partes, de las cuales una es visible y la otra invisible. Aquello visible no es sino el reflejo de lo invisible.” (Zohar, I, 39) Esta cita del Zohar define al mundo como la suma de dos estratos paralelos y subsidiarios, definidos por una relación de contrarios. Esta concepción se asemeja al planteamiento espacial de Insula/ Insulae: un espacio dividido en dos niveles casi idénticos cuya resonancia se percibe de forma diversa dependiendo del nivel en que uno se encuentre. En esta obra se utilizan los dos pisos superiores de la antigua fábrica de Artiach, proponiendo una doble escucha. Desde ambas plantas se perciben los ecos y resonancias del espacio inmediatamente superior o inferior. La escalera que los conecta funciona como un cordón umbilical, como un espacio sonoro ascendente y descendente que los pone en relación. Cada piso es interdependiente: se imbrica sonoramente con el otro a través de ecos, continuos sonoros y estructuras responsoriales. En este sentido, cada planta funciona como una inmensa caja de resonancia, formando parte del mismo instrumento-espacio, que es controlado desde un solo punto en el piso inferior. De este modo, cada elemento arquitectónico vibra a través del sonido: la fábrica se convierte en un instrumento complejo, con numerosas superficies y materiales resonantes: hormigón, madera, cristal, etc. La disposición de los altavoces (orientados hacia paredes y ángulos concretos, o directamente adheridos a superficies como el cristal o la madera) busca la respuesta acústica específica del lugar, su identidad sonora. La relación sonora entre ambas plantas es complementaria, si bien solo podemos tener una experiencia visual limitada (observamos únicamente el espacio de una planta concreta por escucha). De esta manera, la presencia del otro piso se intuirá exclusivamente a través del sonido. Esta distribución espacial nos remite de forma poética a la cita del Zohar, que no es más que una reelaboración de la Alegoría de la Caverna: el mundo sensible y el mundo inteligible en una relación complementaria e interdependiente. INSULA INSULAE La palabra insula posee dos acepciones en latín: isla y bloque de viviendas de varios pisos. Ambos sentidos son apropiados para describir esta composición. Por una parte, se hace referencia a la creación de una obra que sucede en dos plantas, en dos niveles, en un espacio de naturaleza tanto horizontal como vertical. Por otra parte, a la concepción insular de la distribución de los altavoces/fuentes sonoras y de la propia estructura de la obra. CONTINUACIÓN