INTERIOR Y EXTERIOR: EL CRISTAL Y EL SONIDO “Todo viene del cristal -digo-, incluso la música que escuchamos-. Pero sé que el cristal del transistor tiene lagunas, está contaminado, atravesado de impurezas, de desgarrones en la malla de los átomos.” (Italo Calvino, Los Cristales) El cristal de la ventana opera como una membrana invisible, como una frontera entre el interior y el exterior de un edificio. La transparencia del cristal deja traspasar la luz en dos sentidos: desde fuera hacia dentro (la luz solar) y desde dentro hacia fuera (luz eléctrica). Los cristales de Artiach son antiguos, irregulares, con manchas e impurezas acumuladas a lo largo del tiempo.Esto provoca una transmisión difusa de la luz, como si estuviera filtrada por una pátina irregular modelada por los años y el propio entorno. El resultado es una iluminación particular, tamizada, que se perdería irremediablemente si los cristales fueran limpiados o reemplazados. El cristal transmite las ondas de luz, pero también las ondas sonoras. En Insula/Insulae las ventanas de la fábrica funcionan también como pantallas sonoras. Una serie de pequeños altavoces transductores son instalados en diferentes ventanas, transmitiendo el sonido a la superficie del cristal. El cristal vibra, convirtiéndose en un medio resonante, en un altavoz. Esta vibración se puede percibir desde dentro del edificio y desde fuera. La obra, pues se transmite hacia el exterior a través de esta membrana invisible y fronteriza que es el cristal. Las ventanas de Artiach, como ha sido señalado anteriormente, son antiguas. Cada una de ellas vibra y reacciona al sonido de forma diferente. Esta variación algo arbitraria me interesa: cada transductor crea una resonancia diferente, modulada por las características únicas de cada superficie de cristal. LA ESCALERA: CORDÓN UMBILICAL Los dos pisos de la fábrica Artiach están unidos por una escalera de madera hueca. La escalera no sólo conecta físicamente ambas plantas, sino que ejerce como un nexo sonoro entre ellas. Una serie de altavoces transductores es instalado sobre la superficie de madera del pasamanos, que funciona como una amplia caja de resonancia. Los materiales amplificados de este modo se integran en el entramado de la obra, enlazando sonoramente el estrato inferior y el superior, como si se tratase de un cordón umbilical. En la transición entre la primera y segunda escucha de la obra, el público se desplaza de un piso a otro. En este trayecto, el oyente es “envuelto” por el sonido que emana de los pasamanos. Esto crea un enlace de carácter musical, una transición clara entre las dos mitades de la obra. En este sentido, la instalación de altavoces de la escalera responde a un pensamiento vertical: el sonido asciende o desciende según corresponda, determinando una dialéctica entre el arriba y el abajo, un vaso comunicante que pone en relación ambos niveles y que, ocasionalmente, se emancipa; se transforma en un espacio sonoro independiente. “Las voces, la voz del pasado, resuenan de otra manera en la gran estancia (...) Y de otro modo también resuenan las llamadas en la escalera.” (Bachelard, 1999) home